Medio ambiente
Los ferrocarriles vuelven a recurrir al glifosato contra maleza
19.10.2026, 14:17
La empresa estatal de ferrocarriles de Alemania Deutsche Bahn da marcha atrás en su decisión de dejar de usar glifosato y planea volver a utilizar el polémico herbicida a partir de la próxima primavera.
"Para mantener sus vías, cambios de vía y señales libres de maleza de manera eficaz" se volverá a utilizar el glifosato de manera limitada, informó una portavoz de InfraGo, filial de Deutsche Bahn, ante una consulta de la agencia dpa. "La eficacia del herbicida alternativo, el ácido pelargónico, es insuficiente", alegó.
InfraGo presentó solicitudes para el uso del glifosato ante la Oficina Federal de Ferrocarriles. Esta otorga cada año autorizaciones excepcionales para el uso de productos fitosanitarios en las vías. En la actualidad está legalmente permitido utilizar glifosato en aproximadamente un tercio de la red. Los ambientalistas critican desde hace tiempo el uso del glifosato en la agricultura y exigen la prohibición de este producto.
La portavoz de InfraGo señaló que también los ferrocarriles de países vecinos, como Suiza, Países Bajos o Polonia, utilizan glifosato para el control de la vegetación, y argumentó que la empresa está obligada por ley a garantizar un funcionamiento seguro de la infraestructura ferroviaria y que una vegetación excesiva en el área de las vías podría, entre otras cosas, obstaculizar la visibilidad de las señales y restringir las vías de evacuación.
Antes se empleaban unas 67 toneladas de glifosato al año
La empresa ferroviaria suspendió el uso del glifosato en 2023. En su lugar, anunció que se eliminaría la maleza de las vías férreas con segadoras y con ácido pelargónico, que es respetuoso con el medio ambiente. En 2017, la empresa ferroviaria había utilizado 67 toneladas de glifosato, pero ya en 2019 anunció que reduciría significativamente su uso.
El glifosato es lo que se conoce como un herbicida total, que daña a casi todas las plantas verdes. Se utiliza desde mediados de la década de 1970, principalmente bajo el nombre comercial de Roundup, y hoy en día se encuentra presente en numerosos productos fitosanitarios de diversos fabricantes.
Comité de la OMS: "probablemente cancerígeno" para los seres humanos
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, un comité de la Organización Mundial de la Salud, clasificó el producto en 2015 como "probablemente cancerígeno para los seres humanos".
Esto significa que, en principio, existe un riesgo de cáncer. Sin embargo, en esta categoría también se incluyen la carne cruda y la procesada.
Por el contrario, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas volvió a señalar en 2022 que los datos científicos no son suficientes para clasificar al glifosato como sustancia cancerígena, mutagénica o tóxica para la reproducción.
Asimismo, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea (UE), el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), entre otros, llegan a la misma conclusión. Del mismo modo, Bayer, fabricante del glifosato, rechaza la sospecha de que el herbicida sea cancerígeno.
La UE prorrogó recientemente la autorización del glifosato hasta finales de 2033. En algunos de los Estados miembros, entre ellos Alemania, su uso está prohibido o muy restringido, al menos en jardines particulares y huertos, así como en áreas destinadas al público en general.
Los costos aumentan de 9 a 60 millones de euros en pocos años
Deutsche Bahn señala ahora que la Oficina Federal de Ferrocarriles ya había advertido en 2025 sobre el aumento de la maleza en las vías.
"Nuestra experiencia práctica coincide con los informes externos y las indicaciones de las autoridades y las empresas ferroviarias: el ácido pelargónico no es suficiente para prevenir de manera efectiva las interrupciones en el servicio ferroviario causadas por la maleza en las vías", declaró Imke Kellner, miembro de la junta directiva de InfraGo, en respuesta a una consulta de la dpa.
El glifosato será, a partir de 2027, "un componente adicional en nuestra estrategia integrada de control de la vegetación", agregó.
Según Kellner, la poda mecánica de la vegetación no es suficiente. Además, estas operaciones requieren mucho personal y bloquean las vías, precisó. El presupuesto para el control de la vegetación en la zona de las vías ha aumentado de unos 9 millones de euros (10,09 millones de dólares) en 2020 a alrededor de 60 millones de euros el año pasado.