Pobreza
Estudio: invertir en niños reportaría beneficios al Estado alemán
15.10.2026, 14:08
Las consecuencias de la pobreza infantil y la falta de oportunidades educativas representan un elevado costo para las finanzas públicas alemanas, según un estudio.
Un niño que crece en Alemania en condiciones desfavorables aporta a las arcas públicas, a lo largo de su vida, unos 216.500 euros (unos 242.000 dólares) menos que otro que no enfrenta esas dificultades.
"Es un simple cálculo de costos y beneficios", declaró Axel Plünnecke, del Instituto de la Economía Alemana (IW), responsable del estudio encargado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Según la investigación, una persona en Alemania aporta a las arcas públicas, a lo largo de su vida, algo más de 300.000 euros por encima de lo que el Estado gasta en ella. Sin embargo, se trata de un valor promedio, ya que el balance puede variar considerablemente de un caso a otro.
Si un niño llega a cursar estudios universitarios, el balance fiscal neto estimado para el Estado asciende a 943.000 euros, explicó Plünnecke. En el caso de quienes obtienen una formación profesional, el saldo positivo alcanza los 117.600 euros.
En cambio, entre quienes no consiguen un título que los habilite para ejercer una profesión, el balance es negativo y llega a los 377.100 euros. A lo largo de los años, el Estado gasta más en este grupo de lo que recauda.
Condiciones de vida durante la infancia determinan el futuro
Numerosos estudios han demostrado que, en Alemania, el rendimiento escolar de los niños depende especialmente del nivel educativo y de los ingresos de sus padres.
"Esto significa que el Estado debería hacer más para apoyar a los niños y a sus padres, por ejemplo, mediante escuelas de jornada completa y centros de atención a las familias", señaló Plünnecke.
Otro factor importante es la salud durante la infancia y la adolescencia. Quienes desde pequeños consumen regularmente frutas y verduras y practican deportes aportan posteriormente al Estado, en promedio, más de 130.000 euros adicionales en comparación con quienes llevan hábitos de vida menos saludables desde la infancia.
La salud mental también tiene consecuencias económicas: según Plünnecke, la depresión puede generar un saldo fiscal negativo de hasta 345.500 euros.
Al considerar todos estos factores, el estudio concluye que una persona que creció en la pobreza aporta a las arcas públicas, a lo largo de su vida, unos 216.500 euros menos que alguien que no atravesó esas dificultades.
Para Plünnecke, el resultado permite extraer una conclusión clara: si se consigue brindar un mayor apoyo a los niños mediante una mejor infraestructura, estos tendrán más posibilidades de alcanzar una situación económica favorable en la edad adulta, pagarán más impuestos y contribuciones y dependerán menos de las prestaciones sociales.
"Y esto es todavía más importante si pensamos en la demografía. La relación entre quienes aportan al sistema y quienes reciben prestaciones será cada vez más desfavorable debido al aumento de la cantidad de jubilados", advirtió.
Presidente de Unicef Alemania: ahorrar en los niños es una estupidez económica
Actualmente, más de un millón de niños crecen en Alemania en condiciones difíciles, según datos de Unicef. Algunos, por ejemplo, no tienen un segundo par de zapatos, carecen de acceso a comidas nutritivas o no disponen de espacio ni tranquilidad para hacer las tareas escolares.
Resulta especialmente preocupante que cada año unos 65.000 jóvenes abandonen la escuela sin obtener un título, resaltó la entidad. "Tenemos que dejar de considerar el gasto destinado a los niños únicamente como un costo", sostuvo Georg Graf Waldersee, presidente de Unicef Alemania.
"Nuestro estudio demuestra que invertir en los niños, y especialmente en aquellos que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, no es solo una cuestión de justicia, sino también una decisión económicamente sensata", concluyó.