Seguridad
Ministro denuncia "guerra encubierta" que busca desestabilizar Alemania
12.10.2026, 13:51
Alemania se enfrenta a una "guerra encubierta", una amenaza más compleja que la Guerra Fría, denunció hoy el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt.
Esta última tenía fronteras claramente definidas, pero ahora están difusas, afirmó el político conservador en una conferencia de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), los servicios de inteligencia interior, en Berlín.
El objetivo es la desestabilización
Dobrindt habló de una guerra encubierta, con un objetivo que va mucho más allá del de la Guerra Fría. "Su objetivo claro es desestabilizarnos, desestabilizarnos por completo", declaró el ministro. "Su objetivo no es derrotarnos militarmente, sino someternos política y socialmente", alertó.
Este enfoque "no es del todo infructuoso", admitió Dobrindt. Existe una desestabilización en los ámbitos social, político y económico. El presidente de la BfV, Sinan Selen, afirmó: "El objetivo es socavar nuestra propia imagen democrática". Y añadió que se pretende sacudir los cimientos sociales.
¿Por qué Alemania es un objetivo, según Dobrindt?
El llamado punto de inflexión histórico no debería ser un proyecto puramente de política exterior, dijo Dobrindt, sino más bien un proyecto de transformación integral del Estado, social y económico.
Tras la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, la entonces coalición gobernante, liderada por el canciller socialdemócrata Olaf Scholz, impulsó un cambio de rumbo en la política exterior y de seguridad, incluyendo un fondo especial de 100.000 millones de euros (unos 111.800 millones de dólares) para la modernización de la Bundeswehr (Fuerzas Armadas alemanas).
Alemania es objetivo de ataques por ser una potencia económica fuerte, un centro industrial innovador, un polo científico y un actor clave en la defensa europea y en el apoyo a Ucrania, explicó Dobrindt.
"Si se quiere desestabilizar Occidente, se ataca a Alemania. Si se quiere desestabilizar Europa, se ataca a Alemania, porque somos la garante de la estabilidad en Occidente y en Europa", enfatizó.
El objetivo es que "nuestro ordenamiento debe ser destruido", advirtió Dobrindt, refiriéndose a la desinformación, el sabotaje, el espionaje y los ciberataques. Al igual que en la Guerra Fría, existe una connivencia entre actores estatales y el crimen organizado, el terrorismo, "con todo lo que identificamos como el mal". Consideró que la intensidad de esta cooperación ha aumentado.
Dobrindt promueve la reforma de los servicios de inteligencia
"Debemos mejorar nuestras capacidades", urgió el ministro, quien abogó por la reforma prevista de los servicios de inteligencia, que ahora debe ser aprobada por el Bundestag (cámara baja del Parlamento). El plan consiste en permitir que tanto la BfV como el servicio de inteligencia exterior (BND) no solo recopilen información, sino que también tomen medidas más activas.
Por ejemplo, el BND podría en el futuro destruir los sistemas informáticos de un grupo de "hackers" controlado por potencias extranjeras o manipular las cadenas de producción o suministro para obstaculizar la fabricación de drones, armas o explosivos.
La BfV debería tener autorización para entrar secretamente en domicilios o locales comerciales bajo estrictas condiciones; por ejemplo, para utilizar software espía en búsquedas en línea.
Presidente de la BfV Selen:"Los ataques llegarán"
El presidente de la BfV aseguró que dentro de dos años será posible evaluar si la reorganización de los servicios de inteligencia alemanes había tenido éxito. "Los ataques llegarán", predijo. "¿Lograremos establecer una defensa eficaz? Eso será cuantificable", auguró. Añadió que es necesario reorientarse operativa y tecnológicamente, además de cambiar de actitud.
Dobrindt declaró que quería centrarse más en el extremismo de izquierda en la lucha contra el extremismo. "Todo extremista es escoria y debemos combatirlo", aseveró.
Al ser preguntado sobre las acusaciones de espionaje contra el expresidente del BND August Hanning, Selen recalcó que existía una cooperación estable y una sólida relación de confianza con los servicios de otros países. Se mostró "sumamente confiado" en que no se producirán daños permanentes. "Sin embargo, esta es, por supuesto, una situación muy molesta", agregó.
Hanning, de 80 años y ya jubilado, fue detenido recientemente por sospechas de espionaje e ingresó en prisión preventiva bajo la acusación de traición a la patria y de actuar como agente de un servicio de inteligencia extranjero, entre otros cargos.