Reformas
Presidente de patronal alemana alerta de peligro de década perdida
29.07.2026, 11:27
Las principales asociaciones empresariales exigieron hoy nuevamente al gobierno del canciller Friedrich Merz que lleve a cabo nuevas y profundas reformas.
"Esta década está marcada por la recesión y el estancamiento. El último gran año fiscal de la economía alemana fue 2019; desde entonces, nos hemos dedicado a gestionar el retraso", dijo el presidente de la patronal, Rainer Dulger, a dpa.
"Nuestros competidores no tienen que hacer nada especialmente bien; basta con que sigan avanzando mientras nosotros nos quedamos en el mismo sitio. Si esto sigue así, la década de los veinte será una década perdida para este país", advirtió.
La industria pide alivios impositivos
Tanja Gönner, directora general de la Federación Alemana de la Industria (BDI), declaró a dpa que la BDI celebra que el Gobierno federal haya comenzado ahora a implementar reformas. "Pero no puede quedarse ahí: la confianza en el país solo surgirá cuando se adopten nuevas medidas de alivio en materia de impuestos, burocracia, costos de energía e infraestructura, y estas se hagan sentir de manera tangible en las empresas".
La coalición entre el bloque conservador de Merz CDU/CSU y el Partido Socialdemócrata (SPD) acordó a principios de julio un paquete de reformas que incluyen medidas para reducir la burocracia y estabilizar las cotizaciones sociales. El Gobierno alemán busca aliviar la carga de los contribuyentes y promover los sectores del futuro. Ya se ha aprobado un paquete de recortes en el seguro médico obligatorio.
La economía alemana atraviesa una prolongada fase de debilidad. A raíz de la guerra con Irán, que provocó alzas en los precios del petróleo y el gas, el Gobierno federal rebajó su pronóstico económico y ahora espera para 2026 solo un crecimiento mínimo del 0,5 por ciento. Para 2027 se prevé un crecimiento del 0,9 por ciento.
Las asociaciones empresariales se quejan desde hace tiempo de las desventajas de Alemania como lugar de negocios, tales como el aumento de las contribuciones sociales, los altos precios de la energía o el exceso de burocracia.
Dulger: El proceso de recuperación lleva tiempo
"El paquete de reformas es un cambio de rumbo, por eso lo celebro", dijo Dulger. "Pero hemos tenido siete años de estancamiento, mientras que nuestros competidores han tenido buenos años. Ninguna decisión tomada en una sesión nocturna puede recuperar esa brecha. Cotizaciones demasiado altas, costos de energía demasiado elevados, demasiada burocracia, además de una infraestructura del siglo pasado: esa es la situación del país".
Hay muchas cosas que deben revisarse, instó el presidente de la Confederación Alemana de Asociaciones Patronales. "En 2025, casi uno de cada tres euros de nuestra producción económica se destinó al Estado de bienestar —según datos del Ministerio Federal de Trabajo, 1,4 billones de euros".
Dulger agregó que la burocracia le cuesta a la economía 146.000 millones al año. "Desde Bruselas llegan las directrices, y en las oficinas públicas alemanas se implementan con ambición burocrática. No existe una solución milagrosa que resuelva este dilema. Será una década de trabajo, y ya hemos perdido una".
BDI: Debe recuperarse la confianza en las empresas
Gönner dijo que el paquete de reformas podría dar un impulso. Junto con una estabilización de los precios de la energía, esto podría devolver la seguridad en la planificación. Sin embargo, previno que la confianza solo surgirá cuando las medidas acordadas en el paquete de reformas se implementen concretamente en otoño europeo y se perciban de manera tangible en las empresas.
"Para nosotros, lo que cuenta es lo que las empresas encuentren concretamente en otoño: ¿el Gobierno federal llevará a cabo los acuerdos de manera consecuente? Si es así, estoy convencida de que surgirá una nueva confianza en el país y de que las decisiones de inversión en Alemania volverán a ser más probables".
Las empresas han ido perdiendo confianza en la política de manera gradual, constató la dirigente industrial. "Hace dos años, bajo el anterior gobierno federal, ya tuvimos un programa económico del que no se implementó nada, porque el gobierno se desintegró. Ya llevamos cuatro años de estancamiento y recesión".
"Muchas empresas han estado esperando y reflexionando sobre dónde dar el siguiente paso de crecimiento. En realidad, les gustaría invertir aquí", dijo Gönner, para quien una cosa está clara: "Si la próxima inversión se realiza en el extranjero, la producción se impulsará allí y no en Alemania. Aquí, en el mejor de los casos, solo quedarán inversiones de mantenimiento, pero no nuevas inversiones".
¿Demasiado tarde para ir al "gimnasio"?
A la pregunta de si la industria había cometido errores y cuáles, Gönner respondió: "Tuvimos muchos años en los que todo contribuyó a nuestro modelo económico. En esas circunstancias, uno no cambia sin necesidad. Quizás por eso reconocimos algunas señales demasiado tarde. Supongo que no llegamos lo suficientemente temprano al gimnasio —o nos dimos cuenta demasiado tarde de que teníamos que ir".