dpa - Firmada

Voluntarios en Alemania fabrican piezas 3D para apoyar a Ucrania

23.05.2026, 13:08

Por Friedemann Kohler (dpa)

La organización ucraniana Drukarmija también opera en Alemania, donde decenas de voluntarios fabrican con impresoras 3D piezas para drones, equipos médicos y otros suministros destinados a soldados y rescatistas que enfrentan la invasión rusa.

Voluntarios alemanes de la entidad (cuyo nombre puede traducirse como armada de impresoras) como Chris, Yevhen o Meister Will asumen encargos de impresión desde sus casas y talleres.

Por motivos de seguridad utilizan seudónimos. Chris, por ejemplo, comenzó ayudando a refugiados tras la invasión rusa de 2022 y luego decidió seguir colaborando, pero no donando dinero. "Ahí fue cuando comencé con la impresión 3D. Para mí es una cuestión de justicia", explica.

En su garaje funcionan cuatro impresoras las 24 horas del día. Produce entre 10 y 15 kilos de piezas por semana, con un costo mensual de entre 400 y 500 euros (460 y 580 dólares).

Meister Will, un ingeniero alemán, también se sumó tras acoger refugiados. "Ahora dejo funcionando mi impresora para una buena causa", comenta.

Según su cofundador, Jake Wolnow, la organización reúne a casi 3.000 voluntarios y unas 7.000 impresoras 3D, de las cuales unas 600 operan fuera de Ucrania. "El grupo alemán es uno de los más grandes", afirma desde Kiev. 

Desde un búnker en la capital ucraniana, Wolnow coordina esta "armada de impresoras", que funciona como una especie de tienda online gratuita: soldados, paramédicos o bomberos solicitan piezas específicas, los coordinadores publican los pedidos y los voluntarios descargan los archivos para imprimirlos. Después, las piezas son revisadas y enviadas al frente.

Las piezas terminadas se envían a los coordinadores, se revisan y después se trasladan al frente. Desde Alemania, los componentes suelen viajar como carga adicional en furgonetas o taxis compartidos hacia Ucrania. En torno a 1.500 tipos de piezas forman parte del catálogo, según Wolnow.

Drukarmija es una de las numerosas iniciativas de la sociedad civil que sostienen el esfuerzo de guerra ucraniano, pero también forma parte de una nueva industria de defensa con mentalidad de startup.

Por su parte, el CEO de la empresa armamentística alemana Rheinmetall, Armin Papperger, desestimó estas iniciativas como "amas de casa ucranianas" que imprimen piezas de drones en sus cocinas. 

Wolnow y sus colaboradores se lo toman con ironía. "Esta guerra ha demostrado que equipos que cuestan millones no sirven de mucho contra un dron que cuesta apenas 1.000 dólares", opina, en relación a un contexto en el que Ucrania tiene un acceso limitado a sistemas de armamento costosos y apuesta por soluciones más flexibles, baratas y de producción masiva.

Por cuestiones legales, los voluntarios en Alemania no imprimen piezas que puedan clasificarse como armamento. Sin embargo, sí fabrican réplicas de minas y municiones para campañas educativas destinadas a alertar a civiles y niños sobre los peligros de los explosivos.

Yevhen, informático de origen ucraniano residente en el sur de Alemania, lleva tres años implicado en el proyecto. "Nunca pensé que habría una guerra ni que yo formaría parte de ella. Va contra mis valores como científico, pero no puedo quedarme al margen", señala.

Uno de los encargos recientes incluye modelos de huesos humanos para ayudar a equipos de búsqueda en el campo de batalla. Además de suministros militares, los voluntarios producen equipos médicos y energéticos.

En colaboración con el proyecto Energy for Ukraine (Energía para Ucrania), fabrican lámparas, baterías portátiles y dispositivos para localizar venas en la oscuridad, utilizados por rescatistas tras bombardeos rusos.

Los dispositivos se utilizan cuando los equipos de rescate ucranianos atienden a heridos tras ataques aéreos. También pueden ser lanzados con drones sobre posiciones ucranianas para que los soldados dispongan de una fuente de energía.

"Suelo soldar casi todos los días y sé para qué sirve. Cuando recibimos una respuesta desde Ucrania, esa es nuestra verdadera recompensa", destaca Max Uzunov, de Energy for Ukraine.