dpa - Firmada

Advierten de riesgos de la comida ultraprocesada en los niños

17.04.2026, 14:47

Por Irena Güttel (dpa)

Refrescos en botellas coloridas, salchichas o papas fritas con forma de animales y yogures azucarados con motivos de películas: en las góndolas de los supermercados alemanes hay muchos productos elaborados que resultan especialmente tentadores para niños y adolescentes.

Sin embargo, a menudo también son poco saludables. Los llamados alimentos ultraprocesados son considerados responsables del aumento de peso y se los vincula con diversas enfermedades. ¿Qué consecuencias pueden tener para los niños?

¿Qué son los ultraprocesados?

Los alimentos altamente procesados suelen contener grandes cantidades de azúcar, sal, grasas hidrogenadas, almidones industriales y numerosos aditivos como emulsionantes, colorantes o saborizantes. Por lo general, están listos para consumirse o solo requieren ser calentados.

Daniela Graf, del Instituto Max Rubner de investigación en alimentación y nutrición, subraya que en el debate no se habla lo suficiente de que "no consumimos estos productos como un extra, sino que reemplazan a los alimentos tradicionales, que normalmente son frutas y verduras frescas o productos integrales".

Es decir: en lugar de avena con manzana fresca, se eligen cereales de desayuno; en vez de pan integral, pan blanco; y en lugar de una comida casera, una pizza congelada.

¿Qué consecuencias puede tener para la salud infantil?

El principal problema, según el pediatra berlinés Frank Jochum, es que estos alimentos tienen una alta densidad calórica y, gracias a sus aditivos y sabores, resultan muy apetecibles. "Es fácil terminar comiendo más de lo que realmente se necesita", explicó.

A esto se suma que muchos de estos productos son fáciles de ingerir y no requieren mucha masticación, lo que permite consumir muchas calorías en poco tiempo. Quienes los consumen en exceso de manera habitual pueden desarrollar sobrepeso.

Según Unicef, uno de cada cuatro jóvenes de entre 5 y 19 años en Alemania tiene sobrepeso, y un 8 % es obeso. La organización señala la "presencia omnipresente y la comercialización" de estos alimentos como uno de los factores del aumento global de la obesidad infantil.

El sobrepeso, a su vez, incrementa el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la artrosis y las enfermedades cardiovasculares. En la infancia, advierten los especialistas, el impacto puede ser aún mayor que en la adultez, ya que también puede afectar el crecimiento y el desarrollo.

Impacto en el desarrollo infantil

El exceso de peso suele ir acompañado de menor actividad física. "Si un niño no se mueve lo suficiente de forma regular, su desarrollo también se ve afectado", señaló Jochum. Esto puede perjudicar el desarrollo motor y neurológico, así como también el intelectual y el emocional, con consecuencias a largo plazo.

Además, los niños que se mueven menos tienden a pasar más tiempo frente a pantallas, lo que puede favorecer el aislamiento y aumentar el riesgo de depresión.

El consumo de snacks y comidas preparadas también modifica la dinámica familiar. "Las instancias de cocinar y comer juntos son cada vez menos frecuentes", advirtió el especialista. A su vez, este tipo de comidas facilita comer mientras se realizan otras actividades, como mirar televisión o usar la computadora.

La psiquiatra infantil Christine M. Freitag recordó que una alimentación saludable es importante, pero no suficiente por sí sola para prevenir trastornos mentales, ya que existen múltiples factores de riesgo. Por ejemplo, en hogares donde los padres tienen TDAH o depresión, puede haber menos organización en la vida cotidiana y mayor presencia de comidas ultraprocesadas, lo que también influye en los hábitos de los niños.

¿Qué dice la ciencia?

Existe un amplio consenso en que los alimentos ultraprocesados, ricos en sal, azúcar, grasas y aditivos, no son saludables. Sin embargo, aún no está del todo claro qué enfermedades provocan específicamente ni a través de qué mecanismos. "Todavía sabemos poco sobre cómo actúan exactamente", explicó la especialista Graf.

Para avanzar en este campo, los expertos señalan la necesidad de más estudios controlados que analicen el impacto directo de estos alimentos en la salud, comparando grupos que los consuman con otros que no lo hagan y evaluando indicadores como el peso corporal, la presión arterial y distintos parámetros biológicos.