dpa - Firmada

¿Por qué tantas huelgas? Lufthansa enfrenta escalada sin aparente fin

16.04.2026, 10:20

Por Christian Ebner (dpa)

Los pasajeros del grupo alemán de aviación Lufthansa se están viendo esta semana seriamente afectados por las huelgas conjuntas de pilotos y tripulantes de cabina, en un conflicto casi sin precedentes que todavía no tiene final claro.

Fracasado el primer intento de mediación por las negociaciones salariales entre la aerolínea y el sindicato de pilotos Vereinigung Cockpit (VC), que se produjo el miércoles, cabe preguntarse por los motivos de la dureza del enfrentamiento.

Pocas ganancias de aerolínea principal

Pese a que Lufthansa es, con diferencia, la mayor aerolínea del grupo homónimo, el año pasado tan solo aportó 148 millones de euros (174 millones de dólares) a los beneficios operativos totales del consorcio, de 1.960 millones de euros.

Este resultado, además, solo fue posible tras un duro programa de recortes, después de que la empresa se encontrara anteriormente en números rojos. A modo de comparación: la filial suiza Swiss, con un tercio de la flota, aportó 600 millones de euros al beneficio operativo.

Para ello, Swiss necesitó una facturación de casi 6.500 millones de euros, mientras que Lufthansa registró unos ingresos de 17.100 millones de euros, lo que supone un débil margen de beneficio del 0,9 % para la marca principal.

El consejo de administración del grupo acaba de elevar el objetivo al 8-10 % para dicho indicador, una meta que en el año en curso solo alcanzarán la propia Swiss y la división de logística, Lufthansa Cargo.

Los directivos alegan que, dada la situación actual, no se pueden asumir costes adicionales como los derivados del aumento de los planes de pensiones de empresa de los pilotos en Lufthansa si se quiere que la aerolínea vuelva a ser competitiva.

Tres sindicatos y estructuras salariales obsoletas

En el grupo Lufthansa, el sindicato de tripulantes de cabina Ufo, el de pilotos VC y el poderoso sindicato del sector de servicios Verdi compiten por los convenios colectivos de los distintos grupos profesionales, todos ellos con un gran poder de convocatoria entre los trabajadores.

Dado que los tres cuentan con varios convenios colectivos independientes en las distintas ramas que afectan a las operaciones de vuelo, la sensación es que siempre hay una amenaza de huelga pendiente en una de ellas.

A ello contribuye el hecho de que, en el pasado, Verdi solía dejar que se agravaran los conflictos salariales de los empleados de los aeropuertos, cuyas reivindicaciones poco tienen que ver con Lufthansa. El resultado, en cualquier caso, es el mismo: los aviones deben quedarse en tierra.

Tras doce años en el cargo, el CEO del grupo, Carsten Spohr, critica que las complejas estructuras salariales de Lufthansa se remontan a sus tiempos como aerolínea estatal. Hasta ahora, tanto VC como Ufo las defienden de forma feroz.

Sin embargo, lo cierto es que el poder otorgado a esas estructuras se vio también reforzado por los primeros convenios colectivos firmados en los años 2001 y 2002, ya concluida por completo la privatización en 1997.

Unas reivindicaciones extremadamente complejas

Los objetivos salariales de los sindicatos varían en función del grupo profesional y la duración del convenio: en el caso de los pilotos de Lufthansa y Cargo, se trata de aumentar las aportaciones del empleador a las pensiones de empresa, mientras que en Lufthansa Cityline se discute por unos salarios más altos.

El sindicato de tripulantes de cabina Ufo, por su parte, persigue el acuerdo de un convenio colectivo social para sus afiliados en Cityline, ya que la filial cerrará el año que viene y será sustituida por Lufthansa City Airlines.

Para el grupo mucho más numeroso de tripulantes de cabina de Lufthansa, Ufo presiona sobre las condiciones generales de sus puestos de trabajo, por ejemplo, en cuestiones de horarios de servicio, tiempos de trabajo y de descanso o días libres garantizados.

Una estrategia empresarial diferente

Tras la crisis provocada por la pandemia del coronavirus, tanto el Consejo de Supervisión como la Junta Directiva del grupo decidieron intensificar la estrategia ya iniciada de trasladar rutas y aviones de Lufthansa a filiales más económicas, como Discover y Lufthansa City Airlines.

De esa manera, se rescindió unilateralmente un acuerdo con el sindicato VC sobre el tamaño mínimo de la empresa principal, Lufthansa, con 325 aviones. Los convenios colectivos para las nuevas aerolíneas se firmaron con Verdi, en condiciones más económicas.

A finales de 2025, 45 de los 387 aviones de Lufthansa ya se habían trasladado a las nuevas empresas del grupo.

Con cada nuevo avión trasladado, esos puestos de trabajo pasan a estar regulados por los convenios colectivos de Verdi, por lo que Ufo y VC han endurecido su lucha con el objetivo de mantener su influencia y, en última instancia, su supervivencia.