Estudio

Sin más inversión climática, Alemania afrontará más deuda en 2050

9.03.2026, 12:27

Alemania podría enfrentarse en 2050 a una deuda pública mucho mayor de lo previsto si no se realizan inversiones adicionales para combatir el cambio climático, indica un estudio de la organización independiente New Economics Foundation (NEF) publicado hoy.

Los expertos indicaron que, para mediados de siglo, la relación entre la deuda y el producto interno bruto (PIB) de Alemania podría ser 52 puntos porcentuales más alta que las estimaciones basadas en las previsiones oficiales de la Comisión Europea.

En toda la Unión Europea, los economistas esperan que los ratios de deuda pública sean 58 puntos porcentuales más altos de media en 2050, a menos que se aborden los riesgos climáticos. Según el informe, esto se debe a que los costes económicos reales del cambio climático no se tienen en cuenta en las proyecciones oficiales de deuda.

Dado que la crisis climática perjudica la productividad, las infraestructuras y sectores clave como la agricultura, el transporte y la energía, se espera que el producto interior bruto (PIB) y los ingresos fiscales disminuyan, escribieron los autores.

Al mismo tiempo, es probable que aumenten los costes de reparar los daños y reconstruir después de los desastres relacionados con el clima. En conjunto, los expertos de NEF esperan que estos factores impulsen al alza los niveles de deuda.

El estudio añade que un mayor gasto en medidas para combatir el cambio climático podría limitar el aumento de la deuda pública en las próximas décadas.

Los investigadores calcularon que, si Alemania gastara un 1 % adicional de su PIB cada año en estas medidas, además de en esfuerzos de adaptación, la deuda pública en 2050 solo sería 22 puntos porcentuales más alta.

Sebastian Mang, de la New Economics Foundation, con sede en Reino Unido, observó que hay quienes sostienen que Europa no tiene dinero para invertir en la lucha contra la crisis climática, pero aclaró que el estudio demuestra lo contrario, ya que Europa no puede permitirse no dar prioridad a la inversión climática.