Cultura
Del trauma al "pato-tigre": el escritor alemán Janosch cumple 95 años
5.03.2026, 14:01
El personaje llamado "Tigerente" (pato-tigre) es, para muchas personas en Alemania y otros países, un pedazo de infancia. Su origen está en los libros infantiles de Janosch, donde aparece junto al Tigre y el Oso, que viven divertidas aventuras. El miércoles 11 de marzo, el creador de este entrañable universo cumple 95 años.
Una infancia propia como un infierno
Janosch nació en 1931 en la localidad minera de Zabrze, en la Alta Silesia, hoy parte de Polonia. El escritor e ilustrador vive desde hace más de 40 años en la isla española de Tenerife.
Antes de adoptar su nombre artístico se llamaba Horst Eckert. Su infancia fue, según se sabe, un infierno: sufrió los excesos alcohólicos de su padre. Su madre también bebía y ambos lo golpeaban cuando no se comportaba como esperaban.
En el documental "Janosch - ja ist gut, nein ist gut" (Janosch, sí está bien y no, también) de la televisión bávara (BR), el autor también relata las "torturas en las Juventudes Hitlerianas", a las que tuvo que unirse y en las que sufrió, entre otras cosas porque no era tan deportivo como otros adolescentes.
"Tigerente" y sus amigos como reacción de rebeldía
El Tigre, el Oso y el Tigerente surgieron como una especie de reacción de rebeldía. Janosch estaba enojado: la Academia de Arte de Múnich lo había rechazado y sus primeros libros no tuvieron demasiado éxito. Por eso buscó una forma de protesta. "Quería hacer un libro kitsch", cuenta en el documental de la BR. "Tenía que haber un oso de peluche y ese oso debía emprender un viaje y tener un amigo".
Ese "libro kitsch" tuvo un efecto inesperado. "¡Oh, qué bonito es Panamá!" trajo al artista el éxito que tanto había esperado. Desde su primera publicación en 1978, el libro vendió más de dos millones de ejemplares en todo el mundo, según la editorial Beltz, y fue traducido a innumerables idiomas.
Otras obras como "Kasper Mütze" o "Lari Fari Mogelzahn" consolidaron la reputación de Janosch como autor e ilustrador infantil sensible y lleno de imaginación. También son recomendables sus novelas para adultos. En total escribió más de 150 libros —aunque algunas fuentes hablan de cerca de 300 obras— y fue traducido a unas 40 lenguas.
Sobre la paz y las pequeñas alegrías
Hasta hoy, sus libros infantiles siguen encantando también a los adultos. "Las historias de Janosch, con su profunda sensación de bienestar, responden a nuestra necesidad de calma, serenidad y, sobre todo, de paz", señala la editorial Reclam, que publica pequeños volúmenes con dibujos, frases y relatos del autor.
El Tigre y el Oso celebran las pequeñas alegrías de la vida. Se cuidan mutuamente con amor, consideración y respeto. Disfrutan de compota hecha con frutos del bosque que recolectan ellos mismos o de una "fabulosa sopa" con papas. Y cuando el Tigre se enferma, el Oso lo cuida con devoción hasta que se recupera.
"Por un lado está el anhelo de una vida sencilla, de felicidad, amor y amistad. Y la promesa de que todo eso puede cumplirse si uno sigue su propio camino", explica Katrin Hartmann, editora jefe de libros ilustrados en la editorial Beltz & Gelberg.
Libertad y autodeterminación también para los niños, sin un tono moralista. "Además, hay en su texto y en sus dibujos una especie de desenfado, una imperfección del trazo que hoy resulta casi reconfortante, porque creó sus historias completamente desde la emoción", sostiene Hartmann.
Mundos ilustrados como bálsamo para el alma
Para Janosch, ese mundo idílico fue una especie de bálsamo para el alma y un contraste total con su propia infancia. Sin embargo, las duras experiencias de niño dejaron huellas. Pensamientos oscuros lo atormentaban y trató de adormecerlos con mucho alcohol. En una ocasión le dijo a su biógrafa Angela Bajorek, que escribió sobre él en 2016, que tuvo que "salirse de su cabeza mediante la razón".
Ese lado oscuro aparece en sus novelas dirigidas a adultos. En "Cholonek o el buen Dios de barro", por ejemplo, narra sin concesiones, pero también con nostalgia, la gris colonia obrera en la que pasó su infancia.
Después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), su familia abandonó el hogar precipitadamente y finalmente se instaló cerca de Oldenburgo, en el norte de Alemania. A pesar de todo, Zabrze siguió siendo para Janosch una especie de lugar de nostalgia. Así lo escribió más tarde en la novela "Polski Blues": "Polonia es una tierra de añoranza".
A diferencia de antes, Janosch ya no concede entrevistas, también porque su salud ya no es tan estable. Hasta hace algunos años, todavía publicaba una columna en el semanario "Die Zeit".