Policiales

Bandas criminales turcas se instalan en Berlín

21.02.2026, 13:33

Por Anne Pollmann y Andreas Rabenstein (dpa)

Las balas impactan en los cristales de las ventanas de bares y en las puertas de restaurantes de Berlín. Una granada de mano explota a altas horas de la noche en una discoteca vacía del barrio berlinés de Kreuzberg. Los autores disparan contra la vivienda unifamiliar de un acaudalado representante de la comunidad turco-kurda.

Una y otra vez hay personas que resultan heridas por los disparos. La Policía de Berlín está en alerta desde el año pasado: la capital alemana es escenario de una guerra entre bandas que el crimen organizado ha trasladado de Turquía a Alemania.

El miedo cunde sobre todo entre los comerciantes de origen turco. Se han denunciado llamadas amenazantes. Quien no pague "dinero de protección" será castigado, según se afirma. Casi ninguna víctima acude a la policía.

Nueva situación de amenaza: llegan sicarios

Los criminales turcos también se están introduciendo en el lucrativo tráfico de drogas. Casi cada semana, la policía informa de incidentes violentos en el mundo paralelo de las guerras territoriales.

La titular de Justicia de Berlín, Felor Badenberg, lo calificó como una nueva situación de amenaza. "Ahora vemos bandas rivales que recurren a la violencia de forma visible en las calles de Berlín, ya sea lanzando granadas contra locales, disparando contra personas, vehículos e incluso edificios", declaró a la cadena RBB.

En 2025, la policía registró 543 casos en los que se produjeron disparos. A estos se sumaron 629 casos de amenazas con armas de fuego. En 2024, hubo 363 incidentes con disparos y 303 denuncias de amenazas.

Son sobre todo las bandas turco-kurdas las que se enfrentan. Para ello, incluso se hace viajar a los agresores, según explicó recientemente la jefa de la Policía de Berlín, Barbara Slowik Meisel. "Entran con un visado de turista por un periodo corto y luego cometen aquí los delitos que se les han encargado". Después, desaparecen rápidamente.

Bandas en Estambul con miles de miembros

Lo que ahora está tratando de afianzarse en Alemania, y especialmente en Berlín, es desde hace tiempo un gran problema en Turquía: las bandas callejeras de la "nueva generación", que se han fortalecido mediante el chantaje y el contrabando de drogas y armas, según el periodista y escritor Osman Cakli.

Entre ellas se encuentran los Dalton, nombre que llevaba una banda histórica y unos hermanos gánsteres de los cómics de "Lucky Luke". Son conocidos por sus métodos brutales y por reclutar a jóvenes a través de Internet.

Al igual que otras bandas similares en América Central y del Sur, atraen especialmente a hombres jóvenes. Según los expedientes judiciales de un proceso contra los Daltons, se recluta principalmente a hombres de entre 15 y 20 años.

Pero cada vez son más las mujeres jóvenes que se unen a las bandas. Según Cakli, solo en Estambul, con sus más de 15 millones de habitantes, hay 1.000 miembros armados.

Las bandas despiertan fascinación y anhelo entre los jóvenes de los barrios pobres, dice Cakli. En Tiktok presentan una vida que despierta sueños: dinero, coches caros, armas. Los jóvenes que se unen a las bandas suelen proceder de familias kurdas o alevíes, que han sido marginadas en la sociedad turca tras décadas de discriminación.

El tráfico internacional de drogas utiliza Turquía

Una fuente de ingresos fundamental para las bandas es el tráfico de drogas. La importancia de Turquía en el negocio internacional de la droga ha crecido rápidamente en los últimos años. Esto le ha valido al país el sobrenombre de "el México de Europa" entre algunos expertos.

Los cárteles internacionales utilizan los puertos turcos para el contrabando de cocaína desde Sudamérica a Europa, con el fin de eludir los controles más estrictos de los puertos de Róterdam o Amberes. Según Cakli, los barrios de las bandas de Estambul son también los principales centros de distribución de las drogas. Las autoridades se muestran en gran medida impotentes frente a las bandas.

Presencia de bandas en un funeral

Según los observadores, la expansión de los Dalton en Berlín tiene que ver, por un lado, con la creciente presión en Turquía. Por otro lado, se trata de abrir nuevos mercados. Berlín es una metrópoli con un floreciente mercado de drogas, al tiempo que la policía y la justicia carecen de personal suficiente, afirma el portavoz del sindicato de policía de Berlín, Benjamin Jendro.

"Desde hace unos meses, vemos que los Ezgin, como rama de los llamados Dalton, se están volviendo más activos y han descubierto la capital como campo de acción y mercado de ventas", dice Jendro. Las bandas son más brutales que antes. "Todos tienen armas de fuego, y hace tiempo que ya no son solo de pequeño calibre. Actúan de forma reactiva y sin escrúpulos, no se limitan a amenazar, sino que pasan a la acción de inmediato".

De hecho, la banda también hace acto de presencia en público. En un funeral en Berlín en enero al que asistieron representantes del mundo del crimen, una gran corona y un lazo llevaban la inscripción "Daltonlar".

Ante la violencia constante, la policía creó en noviembre una gran unidad especial para las investigaciones. Desde entonces, casi todas las noches, agentes irrumpen y registran bares de shisha y locales de comida rápida en Kreuzberg, Schöneberg, Wedding, Charlottenburg o Neukölln.

Se realizan controles de tráfico en los lugares de encuentro conocidos de la escena. La policía comprobó la identidad de unas 5.000 personas, además de 3.000 coches y más de 800 locales.

El resultado: 18 armas de fuego y 192 cartuchos incautados, 10 pistolas de fogueo, 50 armas diversas, como cuchillos, bates de béisbol y pistolas eléctricas. La policía inició 260 investigaciones, identificó a 50 sospechosos y dictó 12 órdenes de detención.

Las operaciones surtieron efecto, subrayó la policía, cuya presencia constante es una señal para la delincuencia organizada, que desde entonces prefiere dejar sus pistolas en casa. Ahora se trata de mantener la presión.