Diplomacia

La UE baraja sus cartas ante EEUU en Conferencia de Seguridad en Múnich

11.02.2026, 16:20

Por Stephen Lowman (dpa)

Hace un año, en su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el vicepresidente estadounidense JD Vance sorprendió a sus aliados europeos con un corrosivo discurso que anunciaba una nueva era en las relaciones transatlánticas.

A poco menos de un mes del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, su segundo arremetió en Múnich contra los "comisarios" de la Unión Europea (UE), acusándolos de censurar la libertad de expresión y de abrir las puertas a una migración masiva.

La mayor amenaza para Europa, sostuvo entonces JD Vance, no procede de Rusia, sino "desde dentro".

Finalizados los 20 minutos de diatriba ideológica del político estadounidense, muchos de los presentes abandonaron la sala cuestionándose no solo el futuro de la alianza con Estados Unidos, sino si esta sobreviviría a los próximos cuatro años.

"Fue una sorpresa", valora Astrid Chevreuil, investigadora visitante del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington.

Según cuenta Chevreuil a la Agencia Alemana de Prensa (dpa), la abierta animosidad mostrada por Vance destrozó cualquier ilusión albergada por la diplomacia internacional sobre el Gobierno de Trump y señaló "el enfoque transaccional, e incluso a veces extorsionador, de la actual Administración hacia los asuntos exteriores".

El informe anual sobre seguridad global realizado por la propia conferencia, publicado esta semana, advierte sin rodeos que la "política de demolición" de Trump está destruyendo el próspero orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial.

De cara a la edición de este año, que comienza el viernes y reunirá a más de 60 jefes de Estado y de Gobierno y a alrededor de 100 ministros de Asuntos Exteriores hasta el domingo, Chevreuil espera ver a "los europeos defediéndose por sí mismos".

Entre los asistentes se encuentran el presidente francés, Emmanuel Macron, el canciller alemán, Friedrich Merz, el primer ministro británico, Keir Starmer, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, el primer ministro polaco, Donald Tusk, así como el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.

Rubio ha demostrado ser hasta ahora un hábil mensajero de la agenda "America First" implementada por Trump, pero no ha adoptado el estilo provocador y conflictivo que caracterizó la intervención de Vance, lo que sugiere que el impacto de sus palabas sea quizás menos traumático.

En cambio, la atención se centrará en cómo piensa contraatacar la clase política europea. Entre sus principales líderes, Macron ha sido una de las voces más destacadas a la hora de promover una visión de un futuro orden europeo que no dependa del paraguas de seguridad de Estados Unidos.

"El poder europeo es ahora algo que hacemos juntos para protegernos del resto del mundo, para intentar llevar adelante nuestro modelo y para evitar sufrir", declaró esta semana en una entrevista concedida a varios medios europeos, entre ellos el diario alemán "Süddeutsche Zeitung" y el español "El País".

"Somos Europa, y es un lugar enorme con 450 millones de habitantes", agregó el líder francés.

Es un mensaje compartido por el canciller Merz, quien a finales del mes pasado sostuvo en el Parlamento alemán destacó la necesidad de que los europeos hablen "el lenguaje de la política del poder" y abogó por convertirse en una "potencia europea".

En opinión de la investigadora visitante del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), "los europeos han aprendido que no deben ser ingenuos con respecto a las intenciones de la Administración (estadounidense)".

Según Chevreuil, la gestión europea del intento de Trump de anexionarse Groenlandia ha demostrado que tienen el poder de actuar de forma unida, "establecer líneas rojas" y recordar a Estados Unidos que una alianza, si bien considerada como anticuada por Washington, puede seguir sirviendo a sus intereses.