Cooperación

Proyectos de ayuda alemanes asisten a 300.000 personas en el Líbano

6.02.2026, 13:50

Por Verena Schmitt-Roschmann (dpa)

El ciudadano beirutí Fadi, de 48 años, hace cola para recibir curas en sus oídos, que le provocan constantes dolores de cabeza, y, como él, muchos más libaneses esperan su turno en el centro de salud de la oenegé alemana Malteser en Beirut.

En cada piso del moderno edificio se sientan decenas de pacientes. Son examinados y tratados, reciben medicamentos, estudios radiológicos y prótesis dentales. Todo es gratuito para ellos gracias a la ayuda alemana.

El centro de salud es uno de los proyectos modelo de la rama germana de la Orden de Malta en el Líbano, financiado por Alemania con 30 millones de euros (35 millones de dólares) en los últimos cuatro años. Según la oenegé, dan asistencia a 300.000 personas en el país.

En los próximos tres años se destinarán otros 80 millones de euros. En momentos en que la ayuda al desarrollo está bajo revisión en muchos lugares, aquí se sigue invirtiendo. La esperanza es que el Líbano, golpeado por la necesidad, la guerra y la corrupción, logre estabilizarse política y económicamente y quizá convertirse en un ejemplo para toda la región.

"El proyecto Líbano no debe fracasar"

"Es un país que sufrió mucho por la guerra en Siria, tanto por la desestabilización como por los movimientos de refugiados", afirma el político democristiano alemán Paul Ziemiak, quien durante un viaje al Líbano muestra a su jefe de bancada, Jens Spahn, el trabajo de los colaboradores de Malteser.

"Aquí apoyamos la labor humanitaria, la atención sanitaria y la garantía de la seguridad alimentaria para todas las personas, sin importar su religión", subraya.

Según Ziemiak, el Líbano podría servir de ejemplo de convivencia entre personas de distintas confesiones: chiitas, sunitas, drusos, cristianos y alauitas. "Por eso este proyecto Líbano no debe fracasar", enfatiza.

En el trasfondo también está la preocupación de que un mayor caos político pueda desencadenar nuevos movimientos migratorios.

Inflación de más del 260 % en algunos momentos

Gobernado por un complejo sistema de reparto de poder, el Líbano  atravesó años extremadamente difíciles. No solo por el persistente conflicto militar entre Israel y la milicia chiita Hezbollah, respaldada por Irán.

Negocios opacos del banco central precipitaron al país en una crisis financiera en 2019. En agosto de 2020 se produjo la devastadora explosión en el puerto de Beirut, considerada una muestra del fracaso del Estado.

La tasa de inflación superó temporalmente el 260 % en 2023 y, a fines de 2025, con entre el 12 y el 15 %, seguía siendo excesivamente alta.

Según estimaciones de trabajadores humanitarios locales, el 70 % de los aproximadamente 5,5 millones de habitantes depende de ayuda humanitaria. Pensiones, seguro de salud e infraestructura están colapsados, señalan expertos. La electricidad suele estar disponible solo ocho horas al día.

"En un camino positivo"

Ziemiak, sin embargo, apunta a señales de esperanza. "Ahora estamos en lo que considero un camino positivo", dice el exsecretario general de la CDU, partido mayoritario en el Gobierno de coalición alemán. "Hoy soy más optimista que hace algunos años", asegura.

El nuevo presidente, Joseph Aoun, garantiza seguridad, combate el terrorismo y contribuye a la estabilidad económica. "Eso es lo que queremos apoyar como Alemania", agrega.

Una visión audaz

Spahn y su comitiva visitan también el hogar de las Hermanas Franciscanas de la Cruz, con el que Ziemiak estuvo vinculado durante su servicio voluntario en su juventud. Allí viven actualmente 600 personas con discapacidades, algunas severas. Los Malteser quieren renovar el edificio, situado en una colina sobre Beirut, con fondos alemanes para mejorar las condiciones precarias.

Sin embargo, la mayor parte de los 80 millones de euros aprobados para los próximos tres años está destinada, según los Malteser, a un proyecto mucho más ambicioso: se planean iniciativas agrícolas, como invernaderos donde los agricultores puedan cultivar verduras en buenas condiciones a cambio de una pequeña contribución.

Las ganancias de estas explotaciones se destinarán a proyectos sociales, como centros de salud o autobuses médicos móviles.

Seguir el sueño

La idea es crear una red estable de instituciones sociales que, en última instancia, sea autosuficiente financieramente, complementada por prestaciones organizadas por el Estado, como un seguro de salud.

"Ese es el sueño", afirma Kees Zevenbergen, director de programas de los Malteser. En sus palabras se percibe que se trata de una visión audaz y que tres años es poco tiempo. Pero añade: "En esta vida, o empiezas a seguir el sueño o sigues al miedo".